mercoledì 3 settembre 2014

El creciente sector privado en Cuba

Entre las principales transformaciones emprendidas por el gobierno cubano se encuentra la apertura del sector de trabajadores por cuenta propia, como forma de descentralización de la actividad estatal. Así lo reflejan los Lineamentos de la Política Económica y Social, devenido programa económico del proceso de reformas. El sector privado, inestable en la economía cubana hasta la década de los años noventa y, en menor medida, hasta 2008-2009, comienza a recibir estímulos positivos en 2010 –con la aprobación de 181 actividades autorizadas, que en 2014 llegan a 201 (65 más que en 1995). Este proceso de apertura se diferencia de los procesos predecesores; con anterioridad las categorías aprobadas se concibieron como complementos a la actividad estatal, lo cual las restringía. Hoy, se prestan muchos servicios que no estaban cubiertos (o lo estaban deficientemente) por las entidades públicas, mientras otros entran en franca (y a veces desigual) competencia con estas. Por otra parte, un segmento importante de los suscritos son trabajadores contratados en pequeñas empresas, lo que añade otras dos diferencias: la capacidad de explotar fuerza de trabajo; y la aparición de una forma organizativa superior, equivalente a pequeñas empresas privadas (aún sin personalidad jurídica).

 Actividades de mayor “popularidad”, en orden descendente: trabajadores contratados venta y elaboración de alimentos sector del transporte arrendamiento de viviendas


Sector Privado en La Habana

La Habana, con 2 millones 106 mil 146 habitantes, según el Censo de 2012, es la provincia más poblada de Cuba. La Habana, Matanzas, Villa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba, agrupan el 65 % del total de trabajadores privados, donde la capital lidera, con el 26 % aproximadamente de un total de 458 000 trabajadores por cuenta propia registrados en todo el país.
Fuentes de procedencia: 80 mil 660 sin vínculo laboral (62,3 %); 19 mil 862 trabajadores estatales (15,3 %); 15 mil 929 jubilados (12,3 %); 520 estudiantes (0,4 %); 63 disponibles.
Nivel escolar: 12 grado (61 %), 9no. grado (29 %), universitarios (8 %). Aproximadamente un 32 % de quienes se desempeñan como cuentapropistas tienen entre 16 y 35 años. La actividad que más jóvenes absorbe es la de trabajadores contratados.


Disposiciones Legales

La Resolución 353 del Ministerio de Finanzas y Precios establece algunas modificaciones especiales al trabajo por cuenta propia respecto a la Ley 113 de 2012, y añade las actividades:
Chapistero
Elaborador vendedor de artículos de mármol
Fundidor Herrero Oxicortador
Productor vendedor de artículos de aluminio
Productor vendedor de artículos de fundición no ferrosa
Pulidor de pisos
Vendedor mayorista de productos agropecuarios (Mayabeque, Artemisa y La Habana)
Vendedor minorista de productos agropecuarios (Mayabeque, Artemisa y La Habana)
Agente postal Agente de Telecomunicaciones
(Fuente: Gaceta Oficial, no.27, La Habana, 2013.)
La Gaceta 029/2013 publica, por su parte, el Sistema de gestión económica para el arrendamiento de locales al trabajador privado de los servicios gastronómicos; y autoriza:
- Paladares (elaborador vendedor de alimentos y bebidas mediante servicios gastronómicos en restaurantes)
- Cafeterías (elaborador vendedor de alimentos y bebidas en puntos fijos)
- Cafeterías de alimentos ligeros.
Otra disposición legal relevante es el Código de Trabajo, recientemente publicado, cuyo artículo 74 obliga al empleador del sector privado a garantizar:
a) una jornada de trabajo diaria de ocho horas. Puede llegar en determinados días de la semana hasta una hora adicional, siempre que no exceda el límite de cuarenta y cuatro horas semanales;
b) remuneración no inferior al salario mínimo, que según fuentes no oficiales está en el orden de los 250 pesos, en proporcióncon el tiempo real de trabajo; c) un día de descanso semanal y siete días naturales de vacaciones anuales pagadas, como mínimo; y
d) condiciones de seguridad y salud en el trabajo.

 Reflexiones finales
Un primer examen de la situación del trabajo por cuenta propia, en la realidad cubana de hoy, devuelve al menos dos problemáticas relacionadas con la fortaleza institucional y la posibilidad de fiscalización de los oferentes en este sector.
La primera es la evasión fiscal y tiene que ver con la legislación establecida. Una escala tan comprimida para el paso de un tipo impositivo a otro, en el caso de los impuestos sobre los ingresos personales (a partir de 10 mil pesos se paga 15 %, llegando a 50 % para los ingresos superiores a 50 mil), incentiva a la subdeclaración, en el contexto de una fiscalización ineficiente de los insumos utilizados. Además, impacta negativamente en las expectativas de la población tentada a convertirse en trabajadores privados, y en aquellos que ya revisten esta condición.
Asimismo, es necesario considerar aquella parte del sector que no obtiene ingresos elevados. Este problema marcha de la mano con la ausencia del mercado mayorista donde adquirir insumos no agropecuarios. Ni estos últimos son fácilmente rastreables al no existir mecanismos de comprobantes o contratos de provisión estables. Esto pone en una posición difícil a los trabajadores privados ante los inspectores, y acarrea multas elevadas.
Aún no existen instituciones de apoyo financiero a los emprendedores; lo que conecta con una política crediticia insuficiente e incoherente que se puede comprobar con la insignificante cantidad de créditos otorgados en La Habana al sector: apenas 29 hasta diciembre de 2013.
Se suscita también una fuerte competencia entre el financiamiento estatal y el privado. Este último tiene lugar en el mercado informal, y proviene de fuentes no nacionales que evaden en muchos casos a las autoridades fiscales. Este mercado emana de dos fuentes fundamentales: la que proviene del extranjero, generalmente en pequeños montos y correlacionada con la ayuda familiar, dirigida a sectores muy específicos; de otro lado, la procedencia nacional: personas que acumularon montos importantes de saldos monetarios a raíz de los últimos 20 a 25 años de situación fiscal laxa, y operan préstamos a relativamente bajas tasas (4-7 %), sin exigir garantías, mediando solamente un contrato moral, con las correspondientes consecuencias de impago.
Por último, la existencia del mercado mayorista no puede ser financiada básicamente mediante la importación de la mayoría de los insumos. Su génesis debe ser el excedente que generen las empresas estatales, una vez cubierto el encargo estatal.
Si bien está creado el mecanismo legal para la relación entre empresas estatales y trabajadores privados, se encuentran trabas institucionales en el hecho de que las empresas puedan emplear a privados hasta un monto determinado, o que los privados empleen empresas estatales en la provisión de sus servicios o bienes, articulando una cadena productiva. También las hay de tipo psicológico: directores de empresas que identifican el sector como generador de relaciones capitalistas de producción.
Un último punto se refiere a lo establecido en el nuevo Código de Trabajo en su apartado sobre el proceso de contratación privado, entre empleador y empleados. Dada la desinstitucionalización del país, resulta muy complicado que un trabajador contratado pueda demostrar procedimientos incorrectos por parte del empleador. Es urgente la apertura de oficinas, privadas o estatales, que se encarguen de estos asuntos y representen de manera efectiva los intereses del creciente sector privado nacional.

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