giovedì 28 aprile 2011

CUBA

mercoledì 20 aprile 2011

VIVA CUBA L'ISOLA PIU' BELLA DEL MONDO





mercoledì 13 aprile 2011

martedì 5 aprile 2011

Guanabo e la sua storia

FUNDACIÓN Y DESARROLLO DE GUANABO.


El primer núcleo poblacional en la zona de Guanabo fue Rincón de Sibarimar, hoy Rincón de Guanabo, fomentado a partir de 1747.


La fundación del pueblo de Guanabo propiamente, data del 26 de julio de 1803, con el nombre de “Santa Ana de Guanabo”, al construirse la iglesia bajo la advocación de la Santa Ana, dos kilómetros al sur de la actual localidad, en el sitio que hoy conocemos como “Caserío Guanabo”, perteneciente entonces al Partido de Sibarimar, sitio que, no obstante contaba con alguna población desde antes de la fundación oficial.


La primera escuela del pueblo data de 1834, construida y sostenida por suscripción popular. Don Camilo J. García fue su maestro.


La zona de Guanabo fue eminentemente azucarera durante todo el siglo XIX, con algunos potreros y cafetales.


Al finalizar la contienda mambisa, Guanabo quedó prácticamente en ruinas. Por otro lado, el auge que había cobrado el vecino Campo Florido, le restó importancia al pueblo, incluso la Iglesia de la Santa Ana, destruida por la guerra fue trasladada de Guanabo a Campo Florido. El antiguo pueblo de Guanabo quedó convertido en un caserío insignificante y dependiente de Campo Florido.


La urbanización y esplendor de las playas de Guanabo, en el siglo XX, haría que se conociera en lo adelante como “Guanabo” a aquellas, mientras que el asentamiento original sería llamado Caserío Guanabo. Guanabo se convirtió en ciudad balneario en sólo un cuarto de siglo. Las primeras casas, hoy las más antiguas, datan de 1927, del tipo chalet con arquitectura de madera y algunas de dos plantas, estilo típico de las casas de playa de la época.


Como zona de atracción turística, la Playa de Guanabo se llenó de hoteles, moteles, clubes, bares y comercio de todo tipo, lo que determinó una cuantiosa presencia de obreros flotantes.


Después del Triunfo de la Revolución se liberaron las playas se pusieron en prácticas varios planes para darle empleo social a las viviendas que quedaron desocupadas. Entre ellos está el plan vacacional de la CTC, la utilización de Tarará como Ciudad de los Pioneros.


Se creó en las afueras de Guanabo una localidad de nuevo tipo, movimiento de microbrigada denominado Peñas Altas.

TRATTO DAL BELLISSIMO SITO "Litoral Este"

http://www.sancristobal.cult.cu/sitios/mun/Habana%20del%20Este/index.php?option=com_frontpage&Itemid=1

lunedì 4 aprile 2011

Virgen de la Caridad del Cobre (1950)

Virgen de la Caridad del Cobre (1950) from Memoria de Cuba on Vimeo.



Alonso de Ojeda y los primeros conquistadores de Cuba pretendían imponerse a los indios. Estos los repulsaron y los españoles tuvieron que huir atravesando montes y ciénagas para salvar sus vidas. Así llegaron al poblado indio de Cueiba en la zona de Jobabo. Los indios al verlos en tan mal estado tuvieron compasión de ellos y les auxiliaron.
En agradecimiento Alonso Ojeda construyó una pequeña ermita con ramas de árboles, posiblemente la primera en suelo cubano. Allí colocó una Imagen de la virgen.. Cumplió así el voto que había hecho de entregar la Imagen si salía salvo de aquella situación..
Sin comprender muy bien la religión, los indios de aquel lugar veneraron la Imagen y mantuvieron la ermita con gran esmero cuando Ojeda se marchó. Así ocurría cuando llegó el Padre de las Casas al poblado de Cueibá.
En el siglo XVI aumentó en Cuba la cría del ganado. Era necesario para los españoles en camino hacia los nuevos territorios. En 1598 comenzó la explotación del cobre en las montañas de la región oriental de la isla. A 15 leguas de las minas el gobierno español estableció el hato de Varajagua o Barajagua que contaba con mucho ganado. Por eso era necesaria la sal que prevenía la corrupción de la carne.

Alrededor del año 1612 o a los inicios de 1613, fueron a buscar sal en la bahía de Nipe dos hermanos indios y un negrito de nueve o diez años. Se llamaban respectivamente Juan de Hoyos, Rodrigo de Hoyos y Juan Moreno, conocidos por la tradición como "los tres Juanes". Mientras iban por la sal ocurrió la aparición de la estatua de la Virgen. He aquí el relato de Juan Moreno, dado en 1687, cuando tenía ochenta y cinco años:
"...habiendo ranchado en cayo Francés que está en medio de la bahía de Nipe para con buen tiempo ir a la salina, estando una mañana la mar calma salieron de dicho cayo Francés antes de salir el sol, los dichos Juan y Rodrigo de Hoyos y este declarante, embarcados en una canoa para la dicha salina, y apartados de dicho cayo Francés vieron una cosa blanca sobre la espuma del agua, que no distinguieron lo que podía ser, y acercándose más les pareció pájaro y ramas secas. Dijeron dichos indios "parece una niña", y en estos discursos, llegados, reconocieron y vieron la imagen de Nuestra Señora la Virgen Santísima con un Niño Jesús en los brazos sobre una tablita pequeña, y en dicha tablita unas letras grandes las cuales leyó dicho Rodrigo de Hoyos, y decían: "Yo soy la Virgen de la Caridad", y siendo sus vestiduras de ropaje, se admiraron que no estaban mojadas. Y en esto, llenos de alegría, cogieron sólo tres tercios de sal y se vinieron para el Hato de Barajagua..."
El administrador del término Real de Minas de Cobre, Don Francisco Sánchez de Moya, ordenó levantar una ermita para colocar la imagen y estableció a Rodrigo de Hoyos como capellán.
Una noche Rodrigo fue a visitar a la Virgen y notó que no estaba allí. Se organizó una búsqueda sin éxito. A la mañana siguiente, y para la sorpresa de todos, la Virgen estaba de nuevo en su altar, sin que se pudiera explicar, ya que la puerta de la ermita había permanecido cerrada toda la noche.
El hecho se repitió dos o tres veces más hasta que los de Barajagua pensaron que la Virgen quería cambiar de lugar. Así se trasladó en procesión, con gran pena para ellos, al Templo Parroquial del Cobre. La Virgen fue recibida con repique de campanas y gran alegría en su nueva casa, donde la situaron sobre el altar mayor. Así llegó a conocerse como la Virgen de la Caridad del Cobre.
En el Cobre se repitió la desaparición de la Virgen. Pensaron entonces que ella quería estar sobre las montañas de la Sierra Maestra. Esto se confirmó cuando una niña llamada Apolonia subió hasta el cerro de las minas de cobre donde trabajaba su madre. La niña iba persiguiendo mariposas y recogiendo flores cuando, sobre la cima de una de las montañas vio a la Virgen de la Caridad.
La noticia de la pequeña Apolonia causó gran revuelo. Unos creían, otros no, pero la niña se mantuvo firme en su testimonio. Allí llevaron a la Virgen.
Desde la aparición de la estatua, la devoción a la Virgen de la Caridad se propagó con asombrosa rapidez por toda la isla a pesar de las difíciles comunicaciones.
Fue en el Cobre, en 1801, que los mineros, alentados por el Padre Alejandro Ascanio, obtienen la libertad por Real Cédula del 7 de abril.
Con los años se adquirió un recinto mayor para construir un nuevo santuario que pudiese acoger al creciente número de peregrinos, haciéndose la inauguración, con el traslado de la Virgen el día 8 de Septiembre de 1927.
Durante la guerra de independencia, las tropas se encomendaban a la Virgen de la Caridad.
Después de la guerra de independencia, los veteranos pidieron al Papa que declarase a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba. En documento firmado el día 10 de Mayo de 1916 por el Cardenal Obispo de Hostia, Su Santidad Benedicto XV accedió a la petición, declarando a la Virgen de la Caridad del Cobre Patrona Principal de la República de Cuba y fijando su festividad el 8 de Septiembre.
En 1977, el Papa Pablo VI eleva a la dignidad de Basílica al Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre.
Durante los meses de preparación para la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, diez imágenes peregrinas de la Virgen de la Caridad recorrieron las distintas diócesis del país con gran respuesta del pueblo.
La Virgen de la Caridad fue coronada por S.S. Juan Pablo II como Reina y Patrona de Cuba el sábado 24 de Enero de 1998, durante la Santa Misa que celebró en su visita apostólica a Santiago de Cuba.